¿Quién sos cuando nadie te está mirando?
Me descubro un ser que despierta con estímulos, que no reprime sus impulsos, que intenta ser fiel a lo que lo inspira.
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Actor · Modelo · Artista y Escultor
Profesor Nacional de Cerámica Artística, escultor, actor y modelo. Su vida y camino creador están guiados por la libertad del hacer, la intuición y la sensibilidad hacia las texturas y los materiales nobles.
Beca de la OEA en Faenza (Italia), 1er Premio Internacional de Pesebres en Nápoles, con obras que forman parte de colecciones y museos del mundo entero llevando el nombre de Argentina.
Las 20 respuestas íntegras de Ricardo Carlos Castro: su historia desde la huerta de su abuela, sus comienzos, el paso triunfal por Italia y las convicciones que definen su legado.
Me descubro un ser que despierta con estímulos, que no reprime sus impulsos, que intenta ser fiel a lo que lo inspira.
Mis comienzos son en mi casa y, sobre todo, en mi pieza.
Descubrir el barro en la huerta de mi abuela y realizar pequeños objetos para enriquecer el pesebre familiar con el que mi mamá me dejaba jugar.
Dibujar, pintar sobre pedazos de sábanas, sin saber por qué.
Después, claro, me llegó la información académica en la escuela.
Me apasionaban los insectos, sobre todo langostas, escarabajos y arañas. A estas las recolectaba en las vías del tren para verlas moverse y nacer sus hijos, que me tejían toda la bicicleta.
Así seguí sensible a cosas bellas, ricas en materiales y texturas.
Hasta el día de hoy, todo es juego para mí.
El recuerdo de lo sencillo y de que todo se puede hacer.
El encuentro de algo que inspira, materiales que recojo de la calle, ferias americanas, imágenes, algo que me inspira para adaptarlo y transformarlo en obra.
Creo que mis padres fueron los primeros en el gran estímulo, que es el de dejar ser.
Ellos, quizás inconscientes, porque no entendían de dónde me salían las ocurrencias.
Luego, al crecer en la escuela, me premiaban con medallas y, ya después, al elegir la carrera, en profesionalizar la cerámica y tener logros impensados teniendo el título de Profesor Nacional de Cerámica Artística.
Exposiciones, premios, viajes, experimentar, conocer... Eso marcó el ser artista y no dudarlo.
Los obstáculos que encontré y estoy seguro que fue así al comprobarlo. Es el no militar políticamente.
En mis años de mejor desarrollo, la militancia política era condicionante. Me desarrollé solo y mucho más fuera de Argentina. Logros que celebro cada día.
Al querer y pregonar que la información debía ser plural y llegar a todos, acá me marginaban. Esto me tortura y me duele decirlo porque tengo el orgullo de que la bandera argentina flameó por mí en varios países y lo vivo tan feliz como cuando la llevé en los actos escolares.
Cuando me dieron mi primera beca de la OEA a la cerámica artística. Éramos un representante de cada país latinoamericano. Se desarrolló en la ciudad de Faenza, Italia, en un instituto internacionalmente reconocido.
Experimenté y produje libremente lo que se me ocurría. Viajé con mi familia (2 hijos pequeños en 1986), representé a Argentina y el recibimiento fue extraordinario. Gracias a la beca me pagaban un sueldo para que me desarrolle e investigue todo en la cerámica.
Claro que la beca no alcanzaba para sostener a mi familia y empecé a producir pequeños nacimientos. Los profesores y ceramistas de Faenza me ayudaron incondicionalmente, al punto que una de las ceramistas renombradas de la ciudad, que me prestaba el horno, me propone presentarme en un concurso de pesebres en la ciudad de Nápoles (cuna del pesebrismo internacional).
Obtuve el primer premio, salí en diarios y revistas y la galería le dio mi teléfono a todos los que querían contactarme y empezaron a llover pedidos. Esto produjo que decidiera quedarme más tiempo de lo que duraba la beca (8 meses).
Produje cantidad de nacimientos, los más grandes que realicé en mi vida. Algunos eran con personajes gauchos. Hoy están expuestos en colecciones particulares y asociaciones internacionales de pesebres.
En el año 1988 decidí regresar. Todos me decían: "Sos el único vencedor que abandona la batalla", pero mi hija mayor comenzaba la escuela primaria y quise que crezca en Argentina.
Mi vida está dividida en dos: antes de Italia y después de Italia. Me fui como el hippie de feria y regresé con el artista argentino... Muy a pesar de todo.
El tener nacimientos y esculturas en diferentes colecciones y museos del mundo.
Obras que perdurarán por siempre y estará, además de mi nombre, mi procedencia: "Argentina".
Nunca sentí el fracaso, sí la postergación. Pero siempre lo llevo al impulso de hacer.
Celebro cada cosa que me sucedió y me va a seguir sucediendo porque nada modifica mi estado de alerta ni mis convicciones de libertad en el hacer y decir.
Es el hacer y no dejar que nada me frene.
Todo es posible... y si no lo es... es porque hay que tomar otro camino.
Mi familia es mi motor, el ejemplo de mis padres y el haber tenido la mayor creación inimaginable: dejar seres plenos a fluir en esta vida.
Soy bastante autosuficiente, sobre todo mis hijos y mis mejores amigos me lo reclaman. Pero jamás decaigo porque los tengo a ellos, que son mi catapulta.
«Plenitud.»
La diversidad, la pluralidad, la sinceridad, la prudencia.
El viajar.
Estoy siempre alerta. Muchas veces me despierto con la solución de algo que no lograba resolver.
Como el que vivió, hizo y logró todo lo que estaba a su alcance y la vida, el cosmos, lo supremo o lo que sea le brindó.
Cada camino es diferente. Hay que estar alerta y entregado permanentemente e intuir lo que pueda suceder.
Siempre está la pregunta de qué si uno elige un rumbo, qué podría haber sucedido si elegía otro.
Ser fiel a lo que surge del interior y hacer, siempre hacer.
Observar qué produce que el tiempo pase sin darte cuenta, si tenés hambre o sueño.
Tengo dos temas musicales que son casi un himno para mí:
• "Solo el amor", de Silvio Rodríguez.
• "Refugio", de Catupecu Machu.
Soy directo, o sea, me mando de una. Pero, claro, con el cuidado que todos merecen.
— Vida: mis hijos y nietos que me regaló lo indimensionable.
— Profesión: la mención "Argentina" en los museos y colecciones internacionales acompañando mi obra.
— Hacer.
— Paisaje.
— No soy lector, pero me inspiro a crear un proyecto del que estoy orgulloso: La sublime oscuridad del Dante, basado en la Divina Comedia e inspirado en los grabados de Gustav Doré.
— Carmina Burana.
— Mi papá.
— El obtener el permiso de locación para tres proyectos:
• Las escalinatas de la Facultad de Derecho o Ingeniería de CABA.
• Una sala de exposición en CABA para volver a presentar mi muestra El arte que creamos juntos.
• Una sala de teatro para volver a poner en escena La sublime oscuridad del Dante.
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